jueves, 10 de julio de 2008

Fascinación por las piedras

Desde pequeño me han fascinado las piedras y supongo que como a mí, a muchos niños. El problema es que crecí y me siguen gustando. Por ello me asomé al mundo del suiseki "piedras para contemplar", según se traduce la palabra japonesa. Yo diría sin embargo que no sólo son para contemplar sino para tocar, para recorrer texturas y formas. Las piedras parecen tener una energía muy especial que varía según su composición, forma o color. Al tratamiento de distintas afecciones a través de las piedras se lo llama gemoterapia.

Tengo la suerte de vivir en un sitio donde los fósiles son muy habituales y ello agregó un nuevo interés. Cuando pienso que estoy tocando un ser que vivió hace millones de años, me pregunto cuál fue la razón por la que en lugar de desintegrarse como tantos otros, éste quedó fosilizado para dar testimonio del pasado de nuestro planeta. Lo que no entiendo muy bien es que en tantos yacimientos como los que hay, jamás haya visto un grupo de estudiantes de geología. Supongo que es mejor para mí puesto que me permite observar los estratos a mis anchas. He preguntado sobre la razón de encontrar fósiles en las montañas y la respuesta ha sido que se debió a un plegamiento que elevó el fondo del océano. Yo no quiero disentir con los especialistas porque no tengo la formación suficiente, pero... confirma una teoría que tengo en mente desde hace años y que he volcado en Shru Shun Tai, quizás la novela que más quiero de las que he escrito.

Pero volvamos al suiseki. Este arte japonés tiene un sinnúmero de reglas, clasificaciones y formas en que deben exponerse. Yo estoy de acuerdo en que si voy a exponer en Japón, debo conocer dicha reglamentación. Sin embargo, coincidiréis conmigo que hay detalles que para un japonés son importantes y para un europeo pasan totalmente desapercibidos. Las ideas de belleza y armonía cambian con los siglos y las culturas. El arte no es ajeno a estos cambios. Por ello mi guía a la hora de seleccionar mis piedras, es mi sentido estético.
Una vez, un bonsaísta me dijo que él no le encontraba mérito al suiseki. "La que hace el trabajo es la naturaleza", me dijo y tenía razón.







Si hay algún mérito en quienes coleccionamos suisekis es el de descubrir y poner en primer plano de atención una obra de arte que de otra manera pasaría desapercibida. Es el caso de estas dos piedras con cueva. La de la derecha tiene incluso un puente. Si nos transformásemos en pequeños seres de 5mm de altura alucinaríamos al pasar por el puente que el agua talló durante milenios y disfrutaríamos del estrecho camino de cornisa. La de la izquierda, en cambio parece indicar un refugio en la aridez del desierto. Si, ya sé, la imaginación... Pero que me contáis de las

fotos que pongo a continuación. ¿Imaginación también?

La de la izquierda es una clavera en toda regla y está presentada sobre una peana de madera con forma de mano abierta. "To be or not to be". Ha habido personas que me han dicho que esta piedra es de mal gusto. A mí me parece perfecta y me recuerda cada día la fragilidad de nuestra condición de mortales. También me mantiene presente que "to be or not to be is the real question and to have or not to have is a nonsense".

Las piedras y las montañas nos recuerdan que nuestro planeta ha visto pasar millones de humanos y también nos verá pasar a nosotros.