domingo, 18 de diciembre de 2011

Solucionando problemas de nebari en una encina

Uno de los primeros puntos que aprendemos en bonsái es a descubrir el nebari. El hecho de que un árbol se inserte en la tierra con una buena base, raíces distribuidas en todas direcciones o al menos en el punto contrario hacia donde se inclina, es crucial para la sensación de estabilidad que provoque en el observador. Esto deja de tener valor en yamadoris como el juníperus o el pino  o en olivos cuyos puntos focales están en los sharis o jins o en movimientos de tronco muy radicales. Sin embargo es un tema que va a misa en los caducifolios o perennifolios aunque provengan de la naturaleza.
Los quercus suber, o encinas forman por sobre la superficie del terreno el famoso "corcho" que los caracteriza. Por debajo la corteza es lisa y al nacer de semilla y dependiendo de la profundidad a la que haya germinado, nos puede producir un buen dolor de cabeza a la hora de trabajarlos como bonsái. En el caso de este artículo, la encina que nos ocupa se había ido trabajando dentro del tiesto de recuperación mientras acababa de enraizar. Cuando la trasplanté me llevé la sorpresa que por debajo del corcho el tronco se afinaba y pese al bonito movimiento, la reducción hacia el ápice y el crecimiento vigoroso de las ramas, el defecto del nebari acotaría muchísimo su potencial como bonsái.
                                                                                                             

Es lamentable que se hayan perdido las fotos del resultado final de este trabajo porque fue espectacular. Quizás si algún aficionado lo tiene en su poder nos pueda enviar imágenes. De todos modos publicaré el paso a paso de cómo logramos que el nebari se produjera casi diez centímetros más arriba, justo donde el tronco comienza a abultarse.
La idea fue producir unas ventanas donde deseábamos las nuevas raíces, dejando el cambium en contacto con la tierra. Ni más ni menos que la técnica del acodo que ya habíamos probado en ginkgo biloba japonés pero que no sabíamos si funcionaría en quercus




Todo el calado de las ventanas debió hacerse rápido para evitar el desecamiento  del ambium

Procedimos luego a impregnar los bordes de las heridas con hormonas de enraizamiento en polvo.


 Ahora debíamos enterrar la parte donde estaban las heridas para que el contacto del cambium con la tierra produjera unas hipotéticas raíces. Para ello cortamos una maceta de plástico, le quitamos el culo e hicimos como un anillo.



Era importante que no se escapara la tierra por lo que pegamos  el corte con cinta ancha
A la mezcla de cultivo que preparamos le agregamos
 turba que favorece la producción de raíces.  






Para unir el anillo de maceta preparamos varios ganchos de alambre. Este fue el único error que cometimos. porque con el paso de los meses y el riego se fueron levantando. La próxima vez será mejor sujetar todo desde los agujeros de drenaje.
Una vez colocado el anillo procedimos a agregar la tierra, compactándola especialmente alrededor del tronco para que no quedasen bolsas de aire. Lo siguiente sería regar y esperar.

 Habíamos calculado que nos llevaría dos años lograr que la encina desarrollara raíces que le permitiesen vivir si cortásemos las originales. Pero no fue así. Este trabajo se realizó en otoño y al otoño siguiente ya había raíces suficientes para sustituir a las antiguas. de hecho cortamos más de diez centímetros de tronco 





sábado, 3 de diciembre de 2011

¿Qué hacer con un prebonsái de vivero? (El presente artículo apareció en la revista Bonsái Pasión y fue realizado en el transcurso de un ciclo vegetativo)
No siempre podemos disponer de un yamadori o una buena pieza de olivo de Mallorca. Como decía Masahiko Kimura: "Un bonsaísta mediocre puede hacer algo bueno con un gran árbol, pero se necesita un gran bonsaísta para sacar de un árbol mediocre, una gran pieza"
No pretendemos hacer con éste una pieza de exposición sino extraer de su esencia todas las posibilidades. El plantón que trabajamos estaba enterrado dentro del tiesto hasta la marca oscura, tenía unos chupones que salían en apariencia desde el nebari, el tronco hacía una curva cerrada hacia la izquierda y a partir de ella aparecía una línea de retracción que indicaba que parte de su tronco había muerto a consecuencia de un gran corte que puede observarse donde comienza el verde. Lo primero que hicimos, como siempre fue despejar el nebari y con sorpresa, no demasiada, encontramos que por debajo del nivel de tierra continuaba  el tronco y se ensanchaba casi dos centímetros. Asimismo los chupones que antes estaban a ras, ahora quedaban varios centímetros por encima y habían producido un abultamiento que dejaría una fea marca si intentábamos eliminarlo. Para seleccionar el frente no hubo demasiado opción ya que cualquiera que no fuese éste que se ve en la foto, haría que el tronco se inclinara "orgullosamente", hacia atrás.
Decidimos volver a colocarlo en el tiesto no sin antes cortar los chupones y eliminar las ramas que salían del ápice como si fuese una escoba. Dejamos los brotes más finos porque son más fáciles de moldear. El trabajar con poco verde nos dejó ver con claridad la zona muerta y el tronco truncado por el gran corte. Visto así, muchos aficionados hubiesen hecho una barbacoa con él. Enumeremos los defectos:

  1. Falta de conicidad
  2. Corte en la zona del ápice
  3. Abultamiento en el primer tercio
  4. Zona muerta a partir de la curva y hacia arriba.
En un olivo viejo, retorcido y nudoso estos problemas pueden ser incluso una bendición. Pero en un olivito joven sin vetas de madera interesantes, es un dolor de cabeza y el experimento puede acabar en la basura.
Decidimos sin embargo salir adelante para ver hasta dónde podíamos llegar.

Decidimos hacer un uro en el tocón del primer tercio y afinar las paredes para ver si podíamos darle un aspecto natural. En la parte superior abrimos la zona muerta para ver hasta donde circulaba la savia (se detecta por la aparición del cambium vivo que es de un color verde intenso).
La madera del tocón fue eliminada con un rascador procurando que la cicatriz fuese irregular. No queríamos que nos quedara como el pico de una botella. El rascador deja marcas porque es como hacerle punta a un lápiz pero este tronco joven carecía de movimiento propio y estábamos esperanzados de que al pulirlo con un cepillo de pvc, las marcas se disimularan y el aspecto fuese lo más natural posible. La parte superior todavía incordiaba más porque era como un tubo sin conicidad, sin movimiento, con una madera plana de fibras seguramente rectas. Eso escapaba a las técnicas conocidas de trabajo con madera muerta. Sin embargo, los olivos en la naturaleza poseen la característica de que el centro del tronco se pudre a mayor velocidad que el resto. Eso y el trabajo de los insectos es lo que hace de las oliveras de Mallorca: unas verdaderas obras de arte.

Decidimos entonces practicar un agujero desde el corte que había en el tronco y paralelo a éste hasta casi llegar a la curva. Luego hicimos otros agujeros transversales que se comunicaran con el primero y con un rascador fuimos quitando hilos de fibra de madera de la parte muerta para producir distintas profundidades. Es decir intentábamos hacer el trabajo de la naturaleza a través del viento, el agua y los insectos pero sirviéndonos de elementos mecánicos que reducían a unos minutos la acción de los fenómenos naturales que demoran cientos de años en hacer el efecto deseado. Todo un reto. 
Por más que se ofrezcan talleres de madera muerta, la mayoría de los bonsaístas tiene la tendencia a querer imponer su voluntad sobre el árbol. Cuando ven que Kimura coge una moto sierra, piensan que todo es coser y cantar y que cualquier bonsái es susceptible de ser tallado como un tótem. En realidad el trabajo es nuestro y consiste en intentar rescatar de lo que tenemos, de lo que tiene el árbol, para que nos de la impresión de naturalidad y veneración al prodigio de la Madre Tierra.
Cuando supusimos que el trabajo estaba hecho: el agujero central ahora no sólo se comunicaba con los transversales sino que al quitar la fibra con el rascador habíamos producido un canal irregular; decidimos que era hora de pulir y cambiamos la broca por el cepillo de pvc. Este cepillo tiene la particularidad de no rayar la madera, de comerse las partes más blandas y con el agregado de agua jabonosa, produce un efecto equivalente al trabajo con propóleo. Es decir se trata de agregar a la madera sustancias grasas hidratantes que la hagan impermeable al agua y al mismo tiempo desgastar las aristas producidas por los rascadores hasta que parezcan formar parte de la misma estructura del árbol


El pulido llevará varios años durante los cuales se puede mejorar el aspecto de la madera. Tengamos en cuenta que ésto no lo ha hecho la naturaleza sino nosotros y necesitaremos ser pacientes y constantes. Lo bueno es que acabado el primer pulido, ya se pudieron alambrar las ramas bases que formarán la estructura a este pequeño bonsái. Lo mejor fue verlo después de más de un año, aunque no dispongo de fotos para mostrar puesto que le perdimos el rastro. Quizás lo veamos pronto en alguna exposición. Tal vez su dueño actual nos quiera enviar una foto de como está ahora... 



sábado, 13 de agosto de 2011

Principios orientales del bonsái, la ikebana y el feng shui


Es innegable la atracción que los paisajes ejercen sobre el ser humano. Una selva tropical, una playa con sus acantilados, un río entre montañas, un lago rodeado de picos nevados, son algo más que un accidente geográfico o consecuencia de un clima. Despiertan la fantasía y el deseo de contemplación en quien los observa.
Oriente, especialista en simbología, ha codificado estas emociones que la naturaleza produce no solo en nuestra vista sino en todos los sentidos
Ikebanas, bonsáis y paisajes en miniatura; materializaban para estos países una forma de comprensión del mundo. Un arte de vivir basado en la apreciación de las cosas simples y en el placer subyacente de gozar a través de las impresiones dadas por elementos en apariencia comunes.
La naturaleza representaba una fuente inagotable de inspiración por su infinita metamorfosis.
El Feng Liou (no Feng shui), que significa “deslizarse con el viento”, nació en China durante el siglo III, como una manera de escapar a los problemas rutinarios y a la rigurosa moral del Confucionismo.
Adaptarse a la corriente de la vida como un soplo del viento, aproximarse a la naturaleza, liberar los pensamientos de toda inquietud y manifestar su desacuerdo con las convenciones eran algunos de sus objetivos más superficiales.
“Tira tu casaca literaria y anda con los pies desnudos” significaba dejar atrás lo erudito y artificioso para volver a lo natural y esencial.
De la observación de los ciclos naturales, surgió el concepto del yin y el yang como fuerzas que se atraen y se repelen pero que no pueden existir sin su opuesto.
El yin representa el principio femenino, la noche, la tierra, la luna. El yang el masculino, la luz, el sol, la vida, el cielo. Ambos son manifestaciones del Tao como fuerza universal, sustancia y causa original a la que la vida humana debe regresar.
La teoría del Feng – Liou pasó de China a Japón de la mano del Budismo- zen en los siglos XIV ó XV, con el nombre de Furyu (divertimento elegante) y dejó una profunda huella en la estética japonesa. La ceremonia del té es una de sus representantes.
En Japón, muchas personas abandonaron sus actividades para “dejarse llevar por el viento” y construyeron hermosos jardines e innumerables casas de té, seducidos por la belleza y las tradiciones de un pasado lejano.
En la actualidad, el hombre moderno vive en condiciones similares a los chinos del siglo III, agobiado por las preocupaciones, bombardeado por la información, jaqueado por las convenciones, estresado por no conocer a qué se deben los vaivenes de la vida e impotente para manejar su suerte.

EL LENGUAJE DE LOS SÍMBOLOS
La reproducción de un trozo de naturaleza en un cuenco, es de por sí un acto mágico que encierra en sí mismo los rasgos del Universo y las fuerzas contrapuestas del yin y el yang.
En sus orígenes, los paisajes con sus montañas representando las cimas sagradas de China, rodeadas del verde de la vegetación y la arena de las playas, eran un talismán que protegía de las enfermedades y de las influencias nefastas. Para el Tao, las piedras y montañas contienen un fluido vital que incrementa la longitud de la vida humana. Este tipo de construcciones tomaron el nombre de P’en Chan y tenían la capacidad de reemplazar a los grandes jardines en las ciudades. A nivel diplomático tenían y tienen un carácter muy especial, siendo muy apreciados.

Los ciclos creativos y destructivos del yin y el yang, están representados por cinco elementos que a su vez llevan una imagen asociada. Así la madera se representa con el color verde, el metal con el blanco, el fuego se asocia al sud y el agua al negro. La tierra, se toma como centro de la existencia del hombre y de ella parten los puntos cardinales y las estaciones, asociados también a una imagen o impresión. El este por la primavera, el rojo por el verano, el oeste por el otoño y el negro por el invierno.-
Regalar o poseer paisajes significa desear para sí o para los demás las virtudes de firmeza de carácter, independencia, majestuosidad de espíritu, sabiduría, modestia, abundancia, dignidad en la vejez y buena salud. Estas virtudes se traducen en la vida cotidiana en felicidad personal y conyugal, amistad, larga vida y vejez tranquila.-
Algunas de las técnicas y artes derivadas de la teoría del Feng-Liou son:
El saikei, el penjing, el bonkei, la ikebana, el Feng-shui, el bonsái y la ceremonia del té.



Algunas de las especies vegetales más emblemáticas:
Pinos: reserva vital (chi), dignidad, virilidad, larga vida, curativo (con roca)
Bambú: sabiduría, equilibrio, elegancia, resurgimiento a condiciones adversas, espíritu invencible y viril.
Iris: buen gusto, naturalidad “el camino de los peces”.
Acer: otoño, tibieza del sol
Sauce: familia grande, frivolidad, prodigalidad
Cerezo en flor: símbolo de la primavera
Melocotón: símbolo del sol, poder mágico que protege de las influencias nefastas, su madera es una puerta al mundo de los espíritus.
Loto: pureza, verdad y perfección. Gente que no conoce el sufrimiento
Peonía: belleza perfumada. El rojo significa poder, elegancia, opulencia y éxito.-
Crisantemo: libertad
Orquídea: alegría
Aunque a veces se plantan de exprofeso o se reemplazan con una planta de silueta similar, la aparición de setas u hongos en los paisajes de Feng- Liou, representa el ling-chi o símbolo de la inmortalidad y elíxir de la vida.
En las ocasiones importantes de nuestra vida, los objetos que nos rodean no son solo eso, sino que representan nuestros sueños y aspiraciones.
Felicidad es vida, plena, potente y sin tapujos.

Kime, en la filosofía oriental significa “concentra tu mente”. Es el acto creativo por excelencia.
Mushin es dejarse fluir, abandonar las tensiones de la mente para que las manos ejecuten.
No se puede estar todo el tiempo concentrado ni fluyendo permanentemente, de la misma manera que no se puede sólo inspirar o únicamente espirar.

Kime & Mushin