jueves, 3 de mayo de 2012

Actualización trabajo con plantón de malus Halliana


Este sería el antes, es decir cuando desplantamos el
plantón y buscamos nebari 
En un post anterior habíamos trabajado un plantón de malus halliana. Habíamos quedado en la poda de estructura, el alambrado de las ramas seleccionadas que todavía no tenían hojas y habíamos dicho que dejaríamos crecer el nuevo ápice para que engrosara podándolo en etapas para que los cortes no fuesen visibles. Es una creencia bastante común el pensar que si hacemos este tipo de poda no tendremos un arbolito que se parezca a un bonsái en toda nuestra vida. La tendencia es dejar ramas antiestéticas, gruesas y feas con tal de no desarmar lo que ya tenemos. Pensamos: al menos antes se parecía a un arbolito y ahora con los tres brotes que hemos dejado se parece a un desierto. 
Pero no es así. Un árbol se construye, es acción y reacción. Nosotros hacemos algo y él reacciona. Si lo hemos hecho bien, la reacción es buena. el bonsái es un arte de ida y vuelta como todas las artes.
Aquí tenemos al pobre manzano después de nuestra intervención.
Ahora veamos que pasa después de tan sólo seis meses. Nuestro malus incluso floreció después de nuestra intervención y le dejamos hasta que tuviera alguna manzana. Para el ápice empleamos la técnica antes mencionada de dejar crecer y cortar por lo que todavía se ve un poco fuera de tamaño, pero ya entrará cuando alcance el grueso deseado.


Bien este es el aspecto que tiene seis meses después

Esta es la espalda

Y estos son los cortes que comienzan a cerrar